A la hora de proyectar la iluminación industrial de su negocio, o preparar el cambio a las nuevas tecnologías de la iluminación, siempre nos encontramos ante una infinidad  de opciones que, en ocasiones, no hacen sino  dificultarnos la tarea. A día de hoy, no cabe duda de que optar por la tecnología LED para el alumbrado de una nave industrial, almacén, y otros recintos similares, resulta sin duda en un gran ahorro en la factura de la luz al final de año. El cambio de la iluminación basada en la incandescencia de filamento o gases en el entorno profesional supone una rebaja considerable en el gasto de energía eléctrica, repercutiendo rápidamente en la recuperación de la inversión en alumbrado LED.

Con respecto al cambio de luminarias de halogenuros metálicos, vapor de sodio y otras soluciones con un consumo extraordinariamente alto, hay que plantearse varios aspectos para realizar la sustitución de manera correcta, de modo que aprovechemos las características del LED para maximizar el ahorro y procurar la iluminación más eficiente y adecuada para nuestro entorno.

El LED nos ofrece generalmente una vida útil bastante más larga que la que se puede obtener de la incandescencia, contándose entre 30 y 50.000 horas con un uso en condiciones de trabajo ideales. La característica “modular” de las luminarias LED las hace asímismo más sencillas de reparar, y su proceso de fabricación, más respetuosas con el medio ambiente, al no incluir mercurio, y producir mucho menos calor que las luminarias convencionales.

La luminaria más comunmente utilizada en naves industriales y almacenes, en las que los puntos de luz se instalan a una altura considerable, son las campanas industriales de vapor de sodio. Para encontrar la cantidad de luz equivalente en tecnología LED, debemos apuntarnos estas equivalencias aproximadas, para tener una idea más clara de cuantas unidades, y de qué potencia, vamos a precisar para realizar la sustitución de manera adecuada:

 

VAPOR DE SODIO LED
250W 100W
400W 200W
500W 200W

Todas las equivalencias en potencia ofrecen un flujo lumínico similar, en ocasiones superior al de su homólogo de vapor de sodio, de modo que nunca obtendremos una cantidad de luz inferior si seleccionamos las opciones correctas para cada caso. De este modo, una campana de Vapor de Sodio entre 250 y 300W debería ser sustituida por una campana LED industrial de 100W para obtener unos resultados similares, con un ahorro en potencia del 60%. Esto es debido a la gran eficiencia de los diodos LED actuales, cuyo proceso de fabricación y la emisión de luz en Estado Sólido les permite obtener una increíble relación lumen/W.

Otro de los principales puntos a tener en cuenta a la hora de sustituir antiguas campanas es el ángulo de apertura de luz que ofrecen las soluciones LED. El ángulo de apertura determina su funcionalidad, y la concentración del haz de luz desde su fuente hasta la superficie a iluminar, que será distinta en función de la amplitud, en grados, del mismo. Un ángulo más estrecho, implica que el haz de luz esté más concentrado, mientras que un ángulo recto u obtuso permite cubrir un área mayor con la luz emitida. JEG  Iluminación profesional dispone de campanas industriales con ángulos de apertura de 60, 90 y 120º, cubriendo distintas necesidades según la aplicación necesaria.

Aperturas: 60, 90, 120º

De la misma manera, es de suma importancia seleccionar un producto que se adecúe a las características del entorno, siendo imprescindible contar con un producto que posea el grado de protección IP necesario. El grado de protección IP determina la resistencia del producto a agentes externos como las partículas en suspensión (polvo) y el agua (lluvia) La protección IP identifica estas dos resistencias, siendo el primer dígito el sellado contra partículas en suspensión, y el segundo dígito la estanqueidad contra el agua. En nuestra web podrán encontrar campanas industriales LED con grados de protección IP20, IP54 e IP65.

La protección IP20 indica que la luminaria no tiene protección contra la penetración del agua o el polvo, estando indicada su instalación en interiores sin la presencia de partículas en suspensión.

Por su parte, el índice IP54 nos informa de que el producto posee una protección limitada contra la entrada de polvo, así como también contra salpicaduras de agua. Sigue siendo un producto no recomendado para exteriores, al no estar sellado contra chorros de agua, aunque sí posee la capacidad de aguantar salpicaduras en general.

Finalmente nos encontramos con nuestras campanas con grado de protección IP65; estas campanas están selladas ante las partículas en suspensión en el aire, y puede ser instalada en exteriores, al poseer estanqueidad frente a chorros de agua.

Con estas sencillas pautas, seleccionar las campanas adecuadas para la solución de iluminación en una nave industrial, almacén u otro entorno industrial de características semejantes, obteniendo una iluminación correcta con mayor eficiencia energética y la mejor garantía de uso.

Fuente: Masterled.es